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Y tú freelance, qué eres ¿‘mercenario’ o ‘idealista’?

Freelance

05 nov Y tú freelance, qué eres ¿‘mercenario’ o ‘idealista’?

 

Que estamos en crisis, por desgracia, ya no es novedad alguna ni en los medios ni en el día a día que nos ocupa.

Hasta ahora, habíamos visto cómo diferentes sectores se estaban viendo afectados por la situación, pero al no tocarnos de lleno, parecía que podríamos pasar de puntillas sin que nos arrastrase a nosotros también.

De este modo, lo que comenzó hundiendo al tan defenestrado sector del ‘ladrillo’, por supuesto, con razones suficientes, se fue contagiando al resto de ocupaciones del país.

Si a esto le sumamos los tan cuestionables recortes a los que nos estamos viendo sometidos y la poca ayuda que los nuevos planes adoptan para los Emprendedores, la situación es realmente complicada. Y lo podemos entender perfectamente si leemos la reflexión de José Luis Casal en ¿Nos estamos perdiendo algo?

Estamos viendo como la Comunicación está sufriendo un fuerte varapalo, tanto a nivel prensa escrita, televisiones, o radio, como de todos los satélites que acompañan cada actividad: Publicidad, Medios Digitales, Marketing y, por supuesto, Social Media.

Si hasta hace algunos años ya era complicado tratar de hacer entender a una marca la necesidad y los exponenciales beneficios de complementar las campañas ‘off’ con las nuevas técnicas del online, ahora, con los presupuestos recortados y prácticamente sin inversión, de una manera posiblemente errónea, de donde primeramente se empiezan a apretar el cinturón las empresas es precisamente de nuestro sector.

¿Cómo voy a invertir en una campaña de Marketing Digital y Redes Sociales si apenas hay presupuesto para mantener a los empleados?

Y si esto, se lo llega a plantear una multinacional, ni qué decir si nos vamos a las pymes…

Las marcas que acertadamente se dieron cuenta de la necesidad de estar en redes y constituyeron dentro de sus empresas un equipo para desarrollar y llevar a cabo las estrategias, posiblemente continúen, aunque sea con menor inversión, con el trabajo. Pero para aquellas que en estos momentos es cuando se plantean su presencia digital la decisión es realmente difícil.

Siempre he estado a favor de que, en la medida que fuera posible, el equipo que llevara a cabo la estrategia de Social Media de una marca estuviera dentro de la empresa, porque considero que es la mejor forma de ‘vivir y convivir’ con todo lo acontece alrededor de ella. Pero ahora bien, dado el momento que estamos viviendo, o mejor dicho ‘sufriendo’, tener a una o dos personas en plantilla, supone unos costes para muchas pymes imposibles de acarrear.

Y aquí es cuando entramos en juego los freelance. Siempre en la eterna encrucijada de mantenernos firmes con nuestro trabajo y ‘caché’ o convertirnos en ‘mercenarios’ en busca de la firma del contrato anhelado…

Pues haber hay de todo en la viña del Señor, efectivamente, nos encontramos con profesionales que prefieren ajustarse y no venderse ante las, muchas veces, vergonzosas proposiciones de clientes que pretenden aprovechar el momento ‘crisis’ (y puedo asegurar que algunas veces ni Robert Reford las superaría…) y otros que, ante los difíciles momentos económicos en los que nos encontramos todos,  se ofrecen por menos de la mitad de lo que deberían y, si les presionan un poco, encima les regalan las campañas de adwords de su bolsillo.

Por lo que el día a día del freelance o de la pequeña agencia emprendedora se convierte en una auténtica lucha de titanes entre mantener las cuentas ya firmadas, pero en riesgo de ser cesadas en cualquier momento; la búsqueda del cliente aún no contaminado por el ‘efecto crisis’, es decir, ese que te pide dedicación de jornada completa a su marca, con objetivos inalcanzables y por 500 euros mensuales; el esquivar las ‘puñaladas profesionales’ de compañeros que si pueden bajo una sonrisa se llevan las cuentas que tú, inocentemente, habías propuesto para llevar conjuntamente; o aquellas empresas que, después de presentarles un elaboradísimo Plan de Social Media, te rechazan por motivos ‘x’ o ‘superx’ y a las dos semanas ves que lo están poniendo en práctica seguramente con alguno de los ‘mercenarios’ que se ofrecían por la mitad…. Nuestra compañera Carmen Figueiras lo define fantásticamente como “Garrapatas 2.0

Desde que comenzara a trabajar en esto del Social Media, hay dos máximas que he aprendido y que he me ‘tatuado a fuego’ (metafóricamente hablando, claro): que la paciencia es la madre de todas las virtudes y que la jornada laboral no existe.

Paciencia porque todo llega, pero nunca cuando uno desea; por lo que, si nuestro perfil no es de ‘mercenario’, hay que saber aguantar y aguantar y aplicar toda nuestra energía y pasión cuando llegue el proyecto elegido.

Porque debemos ser profesionales y aunque los tiempos apretan y mucho, no podemos ‘vendernos’ al mejor postor y descuidar nuestro trabajo, porque no solo estaremos haciéndonos un flaco favor sino que estaremos prostituyendo todo el sector, y con ello, disminuyendo la confianza de las marcas en los beneficios del Social Media.

Además, no es solo una virtud que debemos adoptar nosotros cómo método de trabajo sino que, aunque la mayoría de las veces cuesta mucho, hay que tratar de convencer al cliente o la marca que efectivamente las Redes Sociales son, en un alto porcentaje, paciencia.

Sí, son muchas cosas, fidelización, conversación, conversión, atención, viralización, reputación… lo sabemos, pero también tienen su ROI, y éste, como bien sabemos no es ni inmediato ni apto para impacientes…

 Los resultados positivos, que por su puesto los hay y muchos, vienen a medio/largo plazo, con una estrategia bien planteada y ejecutada, con un crecimiento de la comunidad orgánico y no forzado ni ficticio…

No hay jornada laboral. Por mucho que llevemos dos o tres dispositivos móviles encima cada uno con su reloj configurado en la pantalla, el ‘chiringuito’ no cierra ni domingos ni festivos. Siempre recordaré cuando Fátima Martínez López en sus conferencias habla de las personas que, cursando materias de Social Media, reconocen no fascinarles las Redes Sociales….

Pues efectivamente, aunque a algunos entendidos del sector les parezcan poco profesionales a nivel Branding los perfiles de Twitter con bios tipo ‘apasionado, fascinado por las RRSS’, más vale que a uno le fascinen de verdad, porque si no, es difícilmente llevable un trabajo sin horarios.

Indudablemente ésta no es la única profesión en la que la jornada laboral de 8 horas es impracticable, y doy fe de ello, pero cuando uno lleva personalmente las cuentas en Redes Sociales de clientes no se puede apagar el teléfono y desconectar los fines de semana o vacaciones.

 No es el mismo ritmo, por supuesto, pero al menos hay que tener claro, para que luego no lleguen las frustraciones, que hay que permanecer siempre ‘de guardia’. ¿Qué pasa si el sábado por la noche unos clientes insatisfechos comienzan a desahogarse en Facebook sobre una mala experiencia en el local del que gestionamos su perfil 2.0? ¿O si llevamos el branding de algún famoso y, por su cuenta y riesgo, decidiera experimentar el morbo de Twitter y publicara una foto con sus datos personales? Pues en ambos casos…. Más valdría no esperar al lunes por la mañana pues estaríamos más que quemados, churruscados…

Y esto, que puede parecer una obviedad para muchos de vosotros que ya estáis en redes, es imprescindible que lo tengan claro las personas que todavía no se han dejado arrastrar por el absorbente mundo del 2.0.  Porque muchas veces tendrán que lidiar con ‘las malas caras’ o incomprensiones de parejas, hijos, amigos o incluso padres que no entienden eso de estar en una conversación y  tener que encender el móvil porque hay que leer, por si acaso, la mención que acaba de sonar, o mandar un twitt ‘x’ porque no lo habías programado.

¿Cuántas veces habéis dicho eso de ‘te estoy escuchando eh?, aunque no te mire te estoy escuchando…’?

Y más negro lo veo aún desde que estoy dando clases en la Universidad y uno de mis alumnos de segundo de carrera me cuenta que le han contratado como Community Manager, editor y comercial (y lo que se tercie, vaya) por 300 euros al mes, sin ni tan siquiera tener el más básico de los cursos o cursetes del mercado.

Y ante esto, ¿qué pueden hacer los profesionales? Pues, personalmente creo que no venderse. No aceptar lo inaceptable, no asumir condiciones de becario con responsabilidades de manager, no sacrificar el esfuerzo y trabajo de años por pagar una cuota de autónomos…

El momento es duro para todos y todos hemos de aguantar, porque como bien dicen algunos, cuando todo explote, los ‘vendehumos’, los ‘piratas’ y ‘garrapatas’ caerán por su propio peso…

¿Mercenario o idealista? Sin duda alguna y a mucha honra: idealista convencida.

Laura Cuesta Cano

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